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PERMANENCIA Y CONTINUIDAD DE LA EMPRESA FAMILIAR EN MÉXICO


SABÍAS QUE ¿EL 70% DE LAS EMPRESAS FAMILIARES DESAPARECEN A LA MUERTE DEL FUNDADOR?

De acuerdo con estudios a nivel nacional sobre el tema de las empresas familiares, el 70% de estas empresas cierran a la muerte del fundador, lo cual implica una pérdida relevante de fuentes de empleo, de generación de riqueza, de experiencia, de presencia en el mercado e inclusive a nivel de competencia internacional.

Pero…

¿por qué se presenta este tipo de problema?

¿por qué nuestras empresas familiares no permanecen y continúan en el tiempo?

¿por que no se trasciende de generación en generación y se potencializa el desarrollo de estas empresas?.

Independientemente de posibles problemas económicos o de mercado, gran parte del origen de la desaparición de las empresas familiares se debe a una falta de visión a largo plazo de la participación organizada de la propia familia, la carencia de un plan de integración ordenada y transmisión de los valores familiares que dieron origen a la conformación y crecimiento de la empresa familiar.

A nivel práctico, se considera una “empresa familiar” aquella en la que dos o más miembros de la familia trabajan directamente en la empresa y aunque esto sucede en la mayoría de los casos a nivel organizacional y en un sentido operativo, no hay un espacio real de operación para la familia dentro de la empresa, en la realidad nuestras empresas “familiares” presentan los siguientes rasgos típicos:

  1. El fundador detenta el 90% o más de las acciones de la sociedad.

  2. El fundador se auto nombra Administrador único con todos los poderes y facultades.

  3. El fundador es también el Director general.

  4. El fundador tiene la única firma registrada para el manejo de todos los recursos.

  5. El fundador es el único que aprueba o rechaza cualquier opciòn de negocios o nuevas oportunidades para la empresa.

  6. El fundador centraliza todas las decisiones.

  7. El fundador tiene que dar el visto bueno a todo o nada ni nadie se mueve.

Bajo este panorama ¿dónde está la familia en la empresa? ¿realmente tenemos empresas familiares? ¿cuándo y cómo se crea valor institucional en la empresa? ¿puede haber un sentido de pertenencia con este esquema de operación?¿ realmente es una empresa familiar o una empresa casi personal con colaboradores familiares?.

La verdad es que no, la empresa familiar solo se ve como un medio de paso o de subsistencia para los familiares que laboran en ella y a la primera oportunidad la dejan o la cierran, cuando tienen la oportunidad.

El mismo dominio y control (conciente o inconciente) del fundador o fundadora impide una integración franca y comprometida de todos los miembros de la familia, de hecho, ese interés y dedicación que manifiesta las 24 horas del día el fundador, provoca un resentimiento hacia dentro de la familia que siente la empresa como su competencia, como el hijo favorito del fundador y lo que menos les puede interesar es continuar con este proceso.

Precisamente, para evitar este y otro gran número de problemas que afectan la relación familia- empresa y viceversa se recomienda trabajar en su prevención, mediante la elaboración de un protocolo familiar.

En términos muy simples un protocolo familiar es un documento que establece los acuerdos que de manera conjunta definen el fundador con los miembros de su familia, que laboran o participan en la empresa, para definir las reglas de la relación de la empresa con la familia y de la familia con la empresa. Adicionalmente, se integra el concepto de la propiedad de la empresa para que en lo patrimonial, las cosas queden muy claras para todos.

El protocolo familiar es el instrumento mediante el cual una familia, que ha creado y mantenido una empresa, defina su futuro como parte de todo un sistema, se busca la institucionalización de la empresa para que deje de ser “la empresa del fundador” y pase a ser, con los acuerdos necesarios, la empresa “de la familia”.

El protocolo familiar es prácticamente, un acuerdo de tipo moral en la que se ponen las bases para delimitar los roles y reglas que debe de seguir la familia con la empresa y que de manera conjunta se trabaje con planes y objetivos que delimitan las relaciones de todas las partes sin generar conflictos que puedan afectar o que estén afectando a las partes.

El protocolo busca definir y poner en orden concepto tales como:

La propiedad de la empresa.

Los valores de la familia y la empresa.

Alinear objetivos de sus miembros en su relación con la empresa.

La administración y gobierno de la empresa en su relación con la familia.

La continuidad del negocio.

La permanencia de la familia en la empresa.

La incorporación ordenada de las siguientes generaciones

La sucesión y retiro del fundador

En conclusión, el protocolo no soluciona los problemas que pudieran existir en las relaciones de la familia con la empresa y viceversa, sino que fija las bases para evitar estos problemas y que los tres sistemas que operan en la empresa familiar y que son la familia, la empresa y la propiedad, definan planes y objetivos de manera clara y que garanticen en la medida de lo posible la continuidad y permanencia de las empresas familiares.

Es un traje a la medida que busca fijar las bases para que nuestras empresas familiares considerando la visión de cada familia y nuestra propia idiosincrasia logren permanecer y continuar y que si en algún momento tienen que cerrar, NO SEA POR CONFLICTOS FAMILIARES.